domingo, 5 de junio de 2011

Propiedades del Hormigón Endurecido.


Estudiaremos en este apartado la densidad, la compacidad, la permeabilidad y la resistencia al  desgaste.


Masa Específica del Hormigón Fresco.


Un dato de gran interés como índice de la uniformidad del hormigón en el transcurso de una obra, es la masa específica (densidad) del hormigón fresco, sea sin compactar, sea compactado. La variación de cualquiera de ambos valores, que repercute en la consistencia, indica una alteración de la granulometría de los áridos, del contenido en cemento o del agua de amasado, por lo que debe dar origen a las correcciones oportunas. Unos valores medios de la masa específica en función del tamaño máximo del árido.

Homogeneidad del Hormigón Fresco.


Es la cualidad por la cual los diferentes componentes del hormigón aparecen regularmente distribuidos en toda la masa, de manera tal que dos muestras tomadas de distintos lugares de la misma resulten prácticamente iguales. La homogeneidad se consigue con un buen amasado y, para mantenerse, requiere un transporte cuidadoso y una colocación adecuada.

La homogeneidad puede perderse por segregación (separación de los gruesos por una parte  y los finos por otra) O por decantación (los granos gruesos caen al fondo y el mortero queda en  la superficie, cuando la mezcla es muy líquida). Ambos fenómenos aumentan con el contenido  de agua, con el tamaño máximo del árido, con las vibraciones o sacudidas durante el transporte  y con la puesta en obra en caída libre.

Docilidad del Hormigón Fresco.


La docilidad, concepto de difícil definición, puede considerarse como la aptitud de un hormigón para ser puesto en obra con los medios de compactación de que se dispone. Esta trabajabilidad del hormigón está relacionada con su deformabilidad (consistencia), con su homogeneidad, con la trabazón de sus distintos componentes y con la mayor o menor facilidad que la masa presente para eliminar los huecos de la misma (aire ocluido), alcanzando una compacidad máxima.


La docilidad depende, entre otros factores, de los siguientes:

a) De la cantidad de agua de amasado. Cuanto mayor sea ésta, mayor será la docilidad.
b) De la granulometría de los áridos, siendo más dóciles los hormigones cuyo contenido en arena es mayor. Pero por otra parte, a más cantidad de árido fino corresponde más agua de amasado necesaria y, por tanto, menor resistencia. Por ello las relaciones que indicamos no pueden extrapolarse más allá de ciertos límites.
c) La docilidad es mayor con áridos redondeados que con áridos procedentes de machaqueo.
d) La docilidad aumenta con el contenido en cemento y con la finura de éste.
e) El empleo de un plastificante aumenta la docilidad del hormigón, a igualdad de las restantes caracteristicas.

La docilidad del hormigón se valora determinando su consistencia con el cono de Abrams (UNE 83.313:90). Para el caso de hormigones de edificación, la Instrucción española recomienda que el asiento de cono no sea inferior a 6 centimetros (en el supuesto de que no se empleen superfluidificantes)

Consistencia del Hormigón Fresco.


Es la menor o mayor facilidad que tiene el hormigón fresco para deformarse. Varía con multitud de factores: cantidad de agua de amasado, tamafio máximo, granulometría y forma de los áridos, etc.; el que más influye es la cantidad de agua de amasado.

Existen varios procedimientos para determinar la consistencia, siendo los más empleados el cono de Abrams, la mesa de sacudidas y el consistómetro Vebe.

El cono de Abrams es un molde troncocónico de 30 cm de altura (fig. 5.1) que se rellena con el hormigón objeto de ensayo. La pérdida de altura que experimenta la masa fresca del hormigón una vez desmoldada, expresada en centímetros, da una medida de su consistencia.

La mesa de sacudidas sirve para someter a una masa de hormigón fresco, de forma determinada, a una serie de sacudidas normalizadas, midiéndose el escurrimiento experimentado. Es un método más preciso que el anterior y, por tanto, preferible cuando se trata de instalaciones fijas.

El consistómetro Vebe es una variante del cono de Abrams que se emplea para hormigones muy secos (que darían asiento nulo). La consistencia se mide por el número de segundos necesarios para que el tronco de cono formado por el hormigón con el molde de Abrams experimente, sometido a vibración en mesa, un asiento determinado.

Los procedimientos indicados y los métodos operatorios correspondientes. Ninguno de ellos debe usarse con tamaños de árido superiores a 40 mm, en cuyo caso es necesario cribar previamente por el cedazo de dicha abertura y prescindir del material retenido.

Los hormigones se clasifican por su consistencia en secos, plásticos, blandos, fluidos y líquidos, como se indica en la tabla 5.1. La consistencia líquida no es admisible para hormigón armado.
 
 Figura 5.1 Cono de Abrams


 
 
TABLA 5.1  CONSISTENCIA DE LOS HORMIGONES
 

Propiedades del Hormigón Fresco.


El hormigón fresco es un material esencialmente heterogéneo, puesto que en él coexisten tres fases: la sólida (áridos y cemento), la líquida (agua) y la gaseosa (aire ocluido). A su vez, la fase sólida es heterogénea entre sí, ya que sus granos son de naturaleza y dimensión variables.

Entre las propiedades del hormigón fresco podemos citar, como más importantes, la consistencia, la docilidad, la homogeneidad y la masa específica o densidad.




Encofrados: Acabado de Superficies.


Después del desencofrado, hay que proceder a la reparación de los pequeños defectos que puedan apreciarse, tales como coqueras superficiales, irregularidades, etc.

Si los defectos son de dimensiones grandes o están situados en zonas críticas puede resultar necesaria una demolición parcial o total del elemento en cuestión. 
 
No suele ser fácil que las aristas vivas del hormigón resulten bien acabadas. Por ello es preferible muchas veces el biselarlas de origen, colocando berenjenos en las esquinas de! encofrado.
La desviación máxima de las aristas y paramentos con respecto a la vertical teórica no debe sobreprr los 6 mm por cada 3 m de altura, o por cada 6 m en caso de elementos muy destacados y la máxima irregularidad de una superficie, medida sobre regla de 2 m o escantillón curvo equivalente, en cualquier dirección, no debe sobrepasar los 5 mm en superficies vistas, ni los 20 mm en superficies ocultas.

 El asiento de con de Abrams de un hormigón con superfluidificante es prácticamente total